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Sunday, June 20, 2010

Feliz día del Padre

Esta historia comenzó en Winchester, Massachusetts, hace 43 años, cuando nació Rick Hoyt.

.De alguna manera se le enredó el cordón umbilical alrededor de su cuello, dañando su cerebro y sus extremidades.

.Los doctores le dijeron a los padres de Rick que iba a ser un vegetal para el resto de su vida. Pero Dick Hoyt, el padre de Rick, notó la manera en que los ojos de Rick le siguieron por la habitación y en ese momento inició su esperanza.

.Cuando Rick cumplió 11 años de edad, lo llevó al departamento de ingeniería en la Universidad Tufts y preguntó si había algo para ayudar al niño a comunicarse. -”De ninguna manera,” le respóndieron. “no ocurre nada en su cerebro.”

.“Cuéntale un chiste,” Dick le dijo a uno de los ingenieros de la Unversidad. Lo hicieron. Rick sonrió.

.Resulta que mucho ocurría en su cerebro. lograrón crear un sistema en el que a través de un equipo, le permitió controlar el cursor al tocar un interruptor con el lateral de la cabeza, Rick finalmente pudo comunicarse, escribiendo a través del computador. Primeras palabras: “arriba Bruins! ” (Un famoso equipo de hockey sobre hielo).

.Después de un tiempo escuchó que un joven de secundaria había quedado paralizado en un accidente y la escuela organizó un maratón de caridad para él, Rick le logró escribir a su padre, “Papá, quiero participar”.

.“Sí claro” dijo el Papá de Rick de una manera sarcástica . Jamás he corridó más de una milla seguida, cómo voy a empujar a mi hijo cinco millas? Sin embargo, lo intentó”. Después de la carrera, “parecía yo el minusválido, por dos semanas estuve adolorido como nunca antes” dijo Dick el Padre.

.Ese día cambió la vida de Rick por completo. “Papá,” Le escribió, en el monitor “cuando estábamos en la carrera, pude sentir como si ya no era más discapacitado”.

.Y esa frase le cambió la vida de Dick. A partir de ese momento se propuso a darle a Rick ese sentimiento tan a menudo como podía. Logró desarrollar una condición física lo suficientemente fuerte que él y Rick estaban dispuestos a tratar la Maratón de Boston en 1979.

.“De ninguna manera”, se le dijo a Dick. Los Hoyt’s no eran un solo corredor, y que esta no era una carrera para gente en silla de ruedas. Así que, por los primeros años, y Rick Dick sólo se unían a la carrera en forma extra oficial corriendo de todos modos con el resto de la gente sin ser parte formal del evento.

.Unos años después, encontraron la manera de entrar en la carrera oficial: En 1983, corrieron en otro maratón tan rápido que lograron hacer el tiempo requerido para calificar en la carrera de Boston al año siguiente.

.Entonces alguien dijo: “Oye, Dick, ¿por qué no un triatlón?”

.¿Cómo es que un tipo, que nunca aprendió a nadar y no ha andado en bicicleta desde que tenía seis años, iba a arrastrar a su hijo de 110 libras a través de un triatlón?

.Sin embargo, Dick Lo intentó pór su hijo.

.EL día de hoy han hecho 212 triatlones, incluyendo cuatro agotadoras competencias de 15 horas en la famosa carrera de Ironman en Hawai.

.Este año, con las edades 65 y 43, Dick y Rick terminaron su 24vo Maratón de Boston, llegando en la posición número 5083, en una carrera donde corren más 20,000 participantes. Su mejor momento? Dos horas y 40 minutos en 1992 – sólo a 35 minutos del récord mundial, que, si te pones a pensar este record, fué hecho por una persona que empujaba a otro hombre en una silla de ruedas.


.Así como el pastor carga a un cordero, Yo te cargo a tí cerca de mi corazón…

Isaías 40:11

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Monday, June 7, 2010

Vale prevenir - de Juan Enriquez Cabot

Hace un par de inviernos me encontré una foto en la nieve que hizo reflexionar sobre muchas cosas: la familia, el amor, la desunión, la falta de comunicación, y todos estos problemas que aquejan la vida moderna, en particular de sociedades como ésta en la que vivo.

La foto era de una señora de edad madura y al reverso decía: "Por si tu hija quiere saber un día quién es su abuela. Con cariño, Mamá"

Últimamente, me parece que lo que más perdió mi hija (y perdimos todos) con la migración a Canadá es la aportación familiar, en particular, de sus abuelos.

Puedo decir que yo crecí entre pláticas, cuentos y consejos familiares en casa de mis abuelos paternos y maternos por igual. Y aunque muchas personas en ambas familias fueron poco consideradas con su aportación a mi crecimiento, al final, el balance siempre fue positivo.

Sin embargo, al estar aquí, sin más familia que nosotros la oportunidad de pláticas ocasionales con la familia se pierde. Y esas pláticas que a veces parecen irrelevantes, son las que nos enseñan cosas importantes de la vida. Por eso pensaba que me gustaría tener un Círculo de Abuelas, para Montse, y estoy segura que por lo menos entretendría a un par de lindas señoras de juventud acumulada, que estoy segura necesitan de nietos que consentir.

Aquí te dejo una editorial de mi querido Juan Enríquez (soy su fan número uno, estoy segura) sobre un "Consejo de padres", que alguien organizó con un propósito similar: establecer vínculos afectivos que le den a los niños la seguridad y el cariño que siempre necesitan.



Vale prevenir...

Juan Enríquez Cabot
7 Jun. 10

Muchos saben quién es Linda Rottenberg, fundadora de Endeavor, plataforma para lanzar emprendedores a lo largo del mundo. Ahora toca conocer a su extraordinario, y quizás desahuciado, marido, Bruce Feiler.

Escritor de profesión, Bruce se ganaba la vida caminando; su bestseller "Caminando la Biblia" lo llevó a toda tierra sancta y non sancta. Siguió caminando y escribiendo hasta que, irónicamente, descubrieron tremendo tumor maligno en su fémur izquierdo. Y de repente Bruce supo que nunca volvería a correr, o quizás caminar, o inclusive sobrevivir...

A Bruce le quedó claro que su extraordinaria señora sufriría, pero sabría rehacer su vida. Lo que lo angustiaba de fondo eran sus hijas gemelas de tres años. ¿Quién les explicaría quién había sido su padre? ¿Quién las guiaría y las acompañaría en los momentos críticos, los más felices y los más tristes? ¿Qué hombre proveería consejo y oreja?

Acto seguido Bruce escribió una carta describiendo su enfermedad. Un párrafo de la carta: "sé que mis hijas estarán rodeadas de amor. Tendrán la una para la otra. Pero quizás no me tendrán a mí. No tendrán a su padre. ¿Podrías ayudarme a ser su padre? ¿Contestarías sus preguntas? ¿Irías a los juegos de fut? ¿Les darías buen consejo? ¿Les dirías lo que estaría pensando yo? ¿Les podrías explicar lo orgulloso que estaría de ellas? ¿Serías mi voz...?".

Pero a Bruce también le quedaba claro que ningún hombre por sí mismo sería sustituto adecuado. Y por eso decidió crear un consejo de padres. Les mandó esta carta a seis hombres. Todos hombres porque a sus hijas no les faltaría madre...

Escoger a estos hombres, y por ende qué papel y qué lecciones, apoyos y vacíos llenaría cada hombre no fue sencillo. Bruce empezó reclutando a su amigo Jeff, quien en la universidad le había enseñado a viajar, aprender, disfrutar tanto nuevas culturas como obstáculos inesperados. Jeff se había retirado; de ser fotógrafo global, pasó a ser granjero en su nativo Vermont, cultivando vegetales y cuidando vacas.

Bruce no mandó una carta. La llevó en persona y, en medio de tremendo llanto, se la leyó a su mejor amigo, en la terraza de la granja, viendo el atardecer. Jeff respondió de inmediato: "sería un honor, pero soy hombre de ejemplos no de palabras". Y Bruce le preguntó, "Ok, pero imagínate que estás en el Hotel Barbizon en 10 años cenando con nuestras hijas y que viajan por primera vez a Europa. ¿Qué consejos les darías?"

Riendo entre lágrimas Jeff dijo que sugeriría que hay dos maneras en las que las niñas pequeñas se aproximan a un charco de lodo. Algunas se acercan con cuidado para verse reflejadas y acaso meten un dedo para ver pequeñas ondas en el agua. Pero para nuestras hijas, decía Jeff, mi sugerencia sería métanse, brinquen, bailen, vean cómo se siente, cómo sabe... Brinquen en el charco y luego vuelvan cubiertas de lodo. Las estaré esperando en casa... Al reclutar a Jeff, Bruce buscaba alguien que le ensañara a sus hijas dos cosas, el cómo viajar y entender y disfrutar el mundo, y a la vez el cómo regresar a casa, echar raíces y volverse parte de una comunidad.

Hay en el libro de Bruce, "The Council of Dads", muchas lágrimas y muchas lecciones. Su segundo padre/consejero, Max, sugiere que lo más importante, y lo que hará como nuevo padre de sus hijas, es actuar como jardinero y regarlas constantemente con amor. Max opina que a la vez que hay que recordar a los muertos con alguna lágrima, también hay que celebrarlos con memorias de cosas que hicieron juntos, lo que celebraron. Max entiende que cuando uno más extraña a los padres es cuando uno triunfa. Es el no poder compartir el logro lo que más duele. Y por eso parte del papel de Max será poder explicarles precisamente a las hijas de Bruce cuán orgulloso estaría su padre cuando la ocasión lo amerite.

No hay espacio aquí para describir cómo escogió Bruce a cada uno de sus consejeros padres. Y no voy a echar a perder final contándote qué le pasó al fin y al cabo a Bruce con su enfermedad.

Pero aquí hay lección importante no sólo para los enfermos de cáncer. Hay lección para el México de hoy. Bruce, siendo padre joven, tuvo aviso y tiempo para reflexionar sobre lo impensable y actuar en consecuencia. Pero en la medida que partes de nuestro país se han vuelto ligeramente peligrosonas... No sería mala idea empezar a armar un consejo propio de padres y madres. Uno nunca sabe. Y es mejor decirles de una vez a los que más quieres cuánto los quieres y cuánto necesitas su ayuda... Claro nada más por si las moscas...

Wednesday, May 26, 2010

Lessons from kids: learning, helping, awareness and change


This is a personal story from Martin Seligman as told in the 2000 article ,"Positive Psychology: An Introduction".

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The moment took place in my garden while I was weeding with my five-year old daughter, Nikki. I have to confess that even though I write books about children, I'm really not all that good with children. I am goal-oriented and time-urgent and when I'm weeding in the garden, I'm actually trying to get the weeding done. Nikki, however, was throwing weeds into the air, singing, and dancing around. I yelled at her. She walked away came back and said,

"Daddy, I want to talk to you."

"Yes, Nikki?"

"Daddy, do you remember before my fifth birthday? From the time I was three to the time I was five, I was a whiner. I whined every day. When I turned five, I decided not to whine anymore. That was the hardest thing I've ever done. And if I can stop whining, you can stop being such a grouch."

This was for me an epiphany, nothing less. I learned something about Nikki, about raising kids, about myself, and a great deal about my profession. First, I realized that raising Nikki was not about correcting whining. Nikki did that herself. Rather, I realized that raising Nikki is about taking this marvelous strength -- I call it "seeing into the soul," -- amplifying it, nurturing it, helping her to lead her life around it to buffer against her weaknesses and the storms of life. Raising children, I realized, is vastly more than fixing what is wrong with them. It is about identifying and nurturing their strongest qualities, what they own and are best at, and helping them find niches in which they can best live out these strengths.

As for my own life, Nikki hit the nail right on the head. I was a grouch. I had spent fifty years mostly enduring wet weather in my soul, and the last ten years being a nimbus cloud in a household full of sunshine. Any good fortune I had was probably not due to my grumpiness, but in spite of it. In that moment, I resolved to change.

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Seligman, Martin E.P.; Csikszentmihalyi, Mihaly (2000). "Positive Psychology: An Introduction". American Psychologist 55 (1): 5–14.

Thursday, May 13, 2010

The next survivor series (Happy Mother's Day!)


THE NEXT SURVIVOR SERIES

Six married men
will be dropped on an island
with one car
and 3 kids each
for six weeks.

Each kid will play two sports
and take either music or dance classes.

There is no fast food.

Each man must
take care of his 3 kids;
keep his assigned house clean,
correct all homework,
complete science projects,
cook,
take care of pets,
do laundry,
and pay a list of 'pretend' bills
with not enough money.

In addition,
each man
will have to budget enough money
for groceries each week.

Each man
must remember the birthdays
of all their friends and relatives,
and send cards out on time--no emailing.

Each man must also take each child
to a doctor's appointment,
a dentist appointment
and a haircut appointment.

He must make one unscheduled and
inconvenient visit per child to the emergency Room.

He must also make cookies or cupcakes
for a school function.

Each man will be responsible for
decorating his own assigned house,
planting flowers outside, and keeping it
presentable at all times.

The men will only have access to television
when the kids are asleep and all chores are done.

The men must shave their legs,

wear makeup daily,

adorn themselves with jewelry,

wear uncomfortable yet stylish shoes,

keep fingernails polished,

don't gain weight,

keep a nice haircut

and eyebrows groomed.


During one of the six weeks,
the men will have to endure severe
abdominal cramps, backaches, headaches,
have extreme, unexplained mood swings
but never once complain or slow down
from other duties.

They must attend weekly school meetings
and church,
and find time at least once to spend
the afternoon at the park or a similar
setting.


They will need to read a book to the kids each night
and in the morning,
feed them,
dress them,
brush their teeth and
comb their hair
by 7:30 am.


A test will be given
at the end of the six weeks,
and each father will be required to know
all of the following information:
each child's
birthday,
height, weight,
shoe size, clothes size,
doctor's name,
the child's weight at birth,
length, time of birth,
and length of labor,
each child's favorite color,
middle name,
favorite snack,
favorite song,
favorite drink,
favorite toy,
biggest fear,
and what they want to be when they grow up.

The kids vote them off the island based on performance.

The last man wins only if...
he still
has enough energy
to be intimate with his spouse
at a moment's notice.


If the last man does win,
he can play the game over and over and over
again for the next 18-25 years,
eventually earning the right
to be called Mother!


After you get done laughing,
send this to as many females as
you think will get a kick out of it and
as many men as you think can handle it.
Just don't send it back to me....

I'm going to bed.

Monday, September 21, 2009

Con cariño para los padres... y las madres

Vi estos videos y no pude dejar de recordar a Montse y su estrés con la lectura y a Michelle y sus problemas para irse a dormir. Creo que estos son los diálogos que Héctor y Aldo (los padres de Montse y Michelle respectivamente) tienen a diario con ellas.




Laura, me tienes que traer estos dvds cuando vayas a tu tierra. :)

Tuesday, June 9, 2009

No somos "animales"

Con cariño, para Fernanda.



La violencia contra los niños es totalmente intolerable.